El funcionamiento óptimo de nuestros equipos debe ser siempre la prioridad, y para ello, es necesario que se les dé un adecuado cuidado, para disminuir los riesgos de daños del equipo.
Existen diversos motivos por los cuales la presión de la caldera puede disminuir, pero uno de los más comunes es el hecho de que no haya suficiente cantidad de agua, ya que, a falta de esta su eficiencia disminuirá considerablemente. Podrás darte cuenta de esto último si observas manchas de humedad en algún lado de tu hogar.
Si tu caldera disminuye la presión puede estar avisando de un problema en el sistema, por lo que se recomienda indagar en la causa. Un motivo que también es bastante común es el hecho de que en el sistema haya ingresado un poco de aire.
También, suele ocurrir que tenga una fuga dentro del circuito, lo que quiere decir que habrá que hacer una revisión profunda hasta encontrar el lugar de la fuga para poder acomodarla y que vuelva su funcionamiento ideal.
Los radiadores suelen ser otras de las causas frecuentes, pues cuando estos empiezan a tener fugas se baja la presión.
Si notas alguna de las señales que te hemos comentado hasta ahora no te asustes, aquí abajo tenemos la solución de lo que puedes hacer si notas que tu caldera baja su presión, así que quédate con nosotros hasta el final.
¿Qué hacer si se baja la presión?
Si conoces como funciona este equipo entonces sabrás qué hacer en casos de emergencia, pero si desconoces todo el procedimiento que se amerita, entonces debes recurrir a los especialistas técnicos.
Lo más oportuno es que se realice el mantenimiento en los tiempos estimados por los especialistas, es decir, cada año, para evitar este tipo de inconveniente.
Si por alguna razón la perdida de la presión no se debe a que existe una fuga, entonces lo ideal es que revise las instrucciones de su equipo, ya que allí le indicarán de qué manera puede investigar sobre la presión de esa caldera en particular, pues dependerá de cada fabricante; pero de forma general, la mayoría de las veces, estos equipos vienen con un manómetro, lo cual te permitirá medir la presión.
La presión normal de las calderas es de 1 bar y de máximo 1,5 bares, por lo que, si tu manómetro indica un nivel más bajo de esto entonces deberás volverla a subir.
Si tu técnico no puede llegar rápidamente, entonces deberás abrir la llave que permite llenar la calefacción, para ello, debes tener en cuenta que se debe hacer de forma pausada y al contrario de las agujas del reloj.

Luego de esto vuelves a medir la presión de la caldera y cuando se ubique en los niveles adecuados es que cerrarás la llave mencionada. Posteriormente, deberás hacer las respectivas comprobaciones, para saber si ya está todo en correcto funcionamiento.
Otro de los procedimientos que puedes hacer es el siguiente: primero apaga el equipo y espera que este pierda el calor, luego procede a ubicar una manguera que se llama circuito de llenado, seguidamente, conecta esta de forma correcta, asegurándote que quede ajustado.
Luego deberás dar apertura a las válvulas de su circuito, de esta manera le darás paso al agua y escucharás el paso de la misma por las tuberías.
Con el manómetro en tus manos deberás supervisar hasta que la presión alcance los niveles adecuados ya mencionados, luego deberás volver a poner las válvulas en donde estaban en principio.
Ya casi para finalizar deberás liberar el circuito y colocar las tapas donde corresponda.
Averías comunes que afectan la presión de una caldera
Estas averías suelen manifestarse frecuentemente cuando llega la época de calefacción, pues luego de un tiempo sin uso pueden presentar fallas por inactividad. Algunas de las averías son las siguientes:
- Las válvulas de la caldera están fallando.
- Se bloqueó la bomba de recirculación.
- Los niveles del agua son más bajos de lo mínimo requerido.
- Las bombas presentan fallas.
- Hay fugas o goteos de gas o de agua.
- La sonda de la temperatura está fallando.
- El sistema colapso y la temperatura del agua no es suficientemente caliente.
- Se obstruyó la salida de humos.

Estas averías pueden generar que quedes sin agua caliente para bañarte y que no encienda la calefacción de tu hogar, por lo tanto, debes tomar precauciones desde el momento de la instalación de calderas.